cimmyt-contactoac@cgiar.org
800 462 7247

Ayudan a prevenir desastres desde sus parcelas

Al favorecer la biodiversidad agrícola se pueden disminuir riesgos potenciales que amenazan la seguridad alimentaria de las comunidades.

Por: José Isidro Nepamuceno Reyes
12 de octubre de 2020
Cecilia Guadalupe monitoreando las trampas con feromonas

Michoacán.- El 13 de octubre de cada año se conmemora el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres. La pandemia por COVID-19 hace que esta fecha adquiera particular relevancia y que la sociedad se encuentre más sensibilizada sobre la necesidad de implementar estrategias basadas en evidencia científica que incluyan acciones en áreas como el uso de la tierra, la salud, la educación, la sustentabilidad medioambiental, la energía, la adaptación al cambio climático y, por supuesto, la agricultura.

¿Por qué es importante prevenir riesgos desde la agricultura? Como ejemplo se pueden mencionar casos recientes (2016) en los que, tras su paso por los cultivos de Benín, Camerún, República Democrática del Congo, Etiopía, Ghana, Malawi, Mozambique, Nigeria, Uganda, Tanzania, Zambia y Zimbabue, un pequeño insecto ocasionó pérdidas estimadas entre 2.5 y 6.2 mil millones de dólares, dejando a las comunidades de estos países en grave riesgo de padecer hambre por la pérdida de los cultivos.

Ese pequeño, pero devastador insecto, es el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda). Aunque es una plaga que ataca principalmente al maíz, se puede alimentar de más de 80 especies de plantas, por lo que es crucial controlarlo desde que es detectado en las parcelas. Además, es importante hacerlo mediante prácticas de bajo impacto ambiental, pues el uso excesivo e inadecuado de pesticidas tiene diversas consecuencias, entre ellas la contaminación de cuerpos de agua.

En la Meseta Purépecha, en Michoacán —por ejemplo—, se ha identificado que muchos productores de maíz tienen bajos rendimientos debido a la incidencia de plagas, pero la mayoría de ellos desconoce los posibles daños a la salud a los que están expuestos de forma inmediata o a largo plazo debido al mal uso y manejo de los plaguicidas.

Para prevenir desastres locales y a gran escala, el Instituto Nacional de Investigaciones, Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) promueven el Manejo Agroecológico de Plagas, capacitando a técnicos y productores con una visión integral de todo el agroecosistema para no generar desequilibrios al erradicar al gusano cogollero (y otras plagas), sino usar la biodiversidad funcional para controlar la población de ese insecto y que así no cause daños económicos.

La Meseta Purépecha es una región boscosa con gran número de especies nativas. Sin embargo, la modernización de la región y la intrusión del comercio ilegal de madera han provocado, entre otras cosas, la desaparición de los bosques y consigo la diversidad de insectos y plantas. Para evitar que los productores locales apliquen pesticidas potencialmente tóxicos se han hecho demostraciones en campo sobre el uso de feromonas sexuales para el gusano cogollero y el gusano cortador (Agrotis ipsilon).

Compartiendo estos conocimientos con los productores (y sus familias, particularmente niños y jóvenes) de la Meseta Purépecha se busca que esta zona se mantenga libre de pesticidas tóxicos. Además, se ha promovido el uso de plantas para controlar plagas, como el chicalote (Argemone mexicana), la higuerilla (Riccinus communis), el “paraíso” (Melia azedarach), la ortiga (Urtica L.), el toloache (Datura ferox), entre otras (algunas endémicas de la región).

También se promueve la diversificación de cultivos como una alternativa tanto para mejorar suelos erosionados, como para atraer insectos benéficos (parasitoides y depredadores que son enemigos naturales del gusano cogollero y otras plagas). Algunos de ellos son ebo, girasol, canola, garbanzo, grass pea, lenteja y haba.

Noticias relacionadas