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¿Camas anchas o angostas?

Una nueva investigación incluye datos de nueve experimentos en diferentes condiciones agroecológicas para responder una pregunta práctica sobre el ancho de las camas permanentes para la implementación de la Agricultura de Conservación.

Por: Divulgación-CIMMYT
25 de octubre de 2021

Texcoco, Edo. Méx.- La Agricultura de Conservación es un sistema agrícola sustentable cuyos componentes básicos son la mínima labranza —que favorece la estructura y propiedades del suelo—, la cobertura del suelo con rastrojos y la diversificación de cultivos. En México, este sistema se ha implementado principalmente bajo un sistema de camas permanentes, es decir, de un conjunto de surcos cuya parte elevada —donde se siembra— no se labra, limitando el movimiento del suelo a la reforma de las camas solo cuando es necesario.

La siembra en camas permanentes ayuda a mejorar el manejo del agua y a reducir la compactación del suelo mediante el tráfico controlado —ya que el tráfico se ve limitado a la parte baja de los surcos—; también permite el uso de métodos mecánicos para el control de malezas y facilita el manejo del rastrojo en el suelo. No obstante estos beneficios, la implementación de camas angostas (0.75–0.80 m de ancho) y anchas (1.50–1.60 m de ancho) se hace comúnmente sin evidencia científica disponible sobre si el ancho de las camas afecta el rendimiento de los cultivos. 

El ancho de las camas permanentes depende principalmente del ancho entre las ruedas del tractor. Para el maíz y los granos pequeños en el centro de México esto suele oscilar entre 0.75 y 0.85 m —en algunas regiones de El Bajío se utilizan lechos anchos, que equivalen a dos lechos estrechos (1.5 a 1.7 m de ancho)—. Generalmente, la distancia entre las líneas de siembra no cambia en camas anchas o estrechas. 

Aunque optar por camas anchas o angostas depende en gran medida de aspectos prácticos 

relacionados con el manejo de la maquinaria, muchos productores y técnicos se preguntan constantemente si el diseño de las camas de siembra puede tener un efecto en la producción del cultivo ya sea por una mayor conservación de la humedad o algún otro factor relacionado con la textura del suelo, el movimiento del agua o los requerimientos del cultivo.

Por lo anterior, un grupo de investigadores del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y de la Universidad de California evaluaron estos dos tipos de camas permanentes en la producción de maíz, trigo y cebada tanto en condiciones de temporal como de riego en Querétaro, Guanajuato, Michoacán y el Estado de México —durante al menos tres ciclos de cultivo consecutivos para cada plataforma de investigación—.

En las plataformas de San Juan del Río I y Cadereyta, los dos sitios con menor precipitación, el rendimiento de maíz fue similar en los dos tipos de camas. En cambio, en la plataforma de Apaseo el Alto hubo una ligera tendencia a mayores rendimientos en camas angostas, pero en Indaparapeo esta tendencia estuvo a favor de las camas anchas. En general, las diferencias encontradas no fueron significativas para señalar que alguno de los diseños agronómicos sea mejor que otro para la agricultura de temporal —en condiciones de riego, solo el rendimiento de maíz fue marginalmente mayor en camas anchas. Aunque el estudio no evaluó la cantidad de agua aplicada en los dos tipos de camas, otros estudios han informado que, en camas anchas, se aplica hasta un 40% menos de agua que en camas angostas—.

Luego de los diversos análisis, los investigadores finalmente observaron que el ancho de las camas no afectó significativamente el rendimiento de los cultivos; por lo tanto, “los agricultores deben utilizar el tipo de cama que mejor se adapte a sus necesidades prácticas. En condiciones de riego superficial o alta precipitación se puede recomendar el uso de camas anchas para condiciones similares a las reportadas en este estudio, excepto para suelos con baja conductividad hidráulica”, señala el artículo. 

En conclusión, no se observaron diferencias significativas en rendimiento entre camas permanentes angostas y anchas; y se ratifica que entre los principales beneficios de utilizar camas permanentes están el tráfico controlado que reduce la compactación del suelo, la facilitación de la siembra mecánica y la mejor distribución del agua. El artículo completo está disponible en https://www.mdpi.com/2077-0472/11/10/930.

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