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Maíz, herencia y futuro de México

En el marco del Día Nacional del Maíz, la producción sustentable y el abastecimiento responsable son un ejemplo de cómo se puede resaltar el valor de los agricultores mexicanos.

Por: Fernando MoralesDivulgación-CIMMYT
29 de septiembre de 2020

Texcoco, Edo. Méx.- Originario de México, el maíz es actualmente un cultivo global. De hecho, es el principal cultivo del mundo: se siembra en 85% de los países y contribuye, junto con el trigo y el arroz, a proporcionar más de la mitad de todas las calorías consumidas por la población mundial.

En México el maíz es considerado no solo un alimento, sino un patrimonio biocultural porque, a la fecha, millones de familias campesinas lo han producido ininterrumpidamente durante 350 generaciones. Su cultivo y comercialización son entonces factores importantes para la economía mexicana.

Con un consumo promedio por persona al año de 196.4 kg de maíz (blanco), este cultivo es la base de la alimentación de la población mexicana y abarca alrededor del 85% del volumen total producido en el país. Aun así, el maíz producido en México no alcanza a cubrir las necesidades del consumo interno.

La degradación de los suelos, el cambio climático –y el consecuente incremento de la incidencia de plagas y enfermedades en los cultivos– y las prácticas agrícolas poco sustentables –como el monocultivo o el uso excesivo e inadecuado de productos químicos potencialmente nocivos– son algunos de los factores que contribuyen a que muchos agricultores mexicanos no logren una producción adecuada (teniendo dificultades, muchas veces, para cubrir las necesidades de autoconsumo).

La falta de productividad en el campo incide además en su abandono, lo cual impacta negativamente en el tejido social. Para contribuir a preservar al maíz como columna vertebral de la cultura alimentaria y social de México, Grupo Bimbo, Cargill y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) impulsan el proyecto Maíz Sustentable.

Habiendo pasado de producir 11 a 13 toneladas de maíz por hectárea en solo dos ciclos productivos, Bassani Torres Hernández, uno de los agricultores participantes en Maíz Sustentable comenta: “El panorama es complicado, el clima está cambiando mucho y el precio de los insumos es más alto cada día. El trabajo que Grupo Bimbo, Cargill y el CIMMYT nos invitan a hacer es alentador; hay beneficios por hacer Agricultura Sustentable, además se gasta menos”.

La iniciativa conjunta entre las empresas y el organismo científico internacional fomenta la producción local y sustentable de maíz blanco (base de diversos productos de la empresa) a fin de desarrollar en los agricultores las capacidades para incrementar sus rendimientos, disminuir sus costos de producción y cuidar a la vez de sus recursos naturales.

Con prácticas sustentables que previenen la degradación del suelo –y ayudan a su regeneración– y optimizan el consumo de agua, así como con enfoques agroecológicos para para el manejo de plagas y malezas, los agricultores que participan en Maíz Sustentable –muchos de ellos pertenecientes a comunidades en situación adversa, como el Valle del Mezquital, Hidalgo) han logrado incrementar sus rendimientos en al menos 16%. Además, estas prácticas derivan en productos de mejor calidad para el consumidor final.

En el marco del Día Nacional del Maíz (29 de septiembre) que se estableció para proteger a esta representativa planta y su herencia de cultivo, proyectos de abastecimiento responsable como Maíz Sustentable son un ejemplo de cómo, articulando esfuerzos, se puede resaltar el valor de los agricultores mexicanos y el valor de la producción sustentable para fomentar, además, el valor cultural, alimentario y económico del maíz.

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