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Reduciendo el movimiento del suelo incrementan la producción de forrajes

En Aguascalientes, investigadores del INIFAP y el CIMMYT estudian las mejores prácticas para incrementar la producción de forrajes. El triticale y la mínima labranza brindan buenos resultados.

Por: Dolores Briones ReyesINIFAP-Campo Experimental Pabellón
19 de octubre de 2020

Aguascalientes.- En la región centronorte de México hay muchas zonas productoras de leche. Allí, los forrajes son la base de la alimentación del ganado por ser la fuente más barata de nutrientes y fibra.

Para compartir con los productores de Aguascalientes las mejores prácticas para la producción de forrajes, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) evalúan el efecto de diferentes sistemas de labranza y el manejo de residuos en el rendimiento del triticale, que es un cultivo común durante el ciclo otoño-invierno.

El triticale (X Triticosecale Wittmack) es un cereal de grano pequeño, resultado de la cruza de trigo y centeno. Se trata de un cultivo tolerante al frío y que puede crecer en suelos salinos, por lo que los productores lo consideran una buena alternativa para la alimentación del ganado productor de leche.

De entre los estudios realizados en la plataforma de investigación en Aguascalientes donde colaboran investigadores del INIFAP y el CIMMYT, hay uno donde se estableció triticale en asociación con ebo (otro cultivo forrajero) desde el año 2015.

Después de varios ciclos de cultivar triticale con diferentes sistemas de labranza y manejo de rastrojo, los mayores rendimientos se obtuvieron con la labranza mínima. Las variaciones en el rendimiento registradas se deben principalmente a la variación en la fecha de siembra: los mayores rendimientos se obtuvieron cuando se sembró entre octubre y diciembre, mientras que los menores se obtuvieron con fechas de siembra tardías (enero y febrero).

En cuanto a los costos de producción, los principales factores que han determinado las diferencias entre tratamientos se encuentran la preparación de suelo y el control de malezas. El tratamiento con mejor relación costo-beneficio en este aspecto fue también la labranza mínima.

Si bien aún es necesario seguir investigando, los resultados de la plataforma de investigación muestran que potencial de producción de biomasa verde del triticale (además de su valor nutritivo), lo hace una buena alternativa como forraje de invierno para el ganado lechero.

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